Una lección aún sin aprender

Esta guerra que Estados Unidos e Israel están librando contra Irán tiene un regusto a lección histórica no aprendida; me sorprende que aún ningún experto haya establecido el paralelismo.

Aviones estadounidenses despegando hacia Irán en marzo de 2026
Aviones estadounidenses despegando hacia Irán en marzo de 2026. Fuente: Wikipedia.

Tenemos que retroceder a 1965 para encontrarnos con una operación aérea casi idéntica.

Los precedentes 

En 1964 Vietnam del Sur era un estado en descomposición. El asesinato del presidente Diem en noviembre de 1963 (con conocimiento de la CIA) había abierto una espiral de golpes militares. En dieciocho meses hubo más de diez cambios de gobierno en Saigón. El Viet Cong controlaba de facto gran parte del campo, y las estimaciones de la CIA eran sombrías: sin intervención directa, el sur caería en uno o dos años.

Unos meses antes, en noviembre de 1963, Kennedy fue asesinado y Lyndon B. Johnson le sucedió en el poder unos días más tarde. Johnson no solo heredaba la presidencia de su difunto predecesor, sino también el problema de Vietnam. Sin embargo, puesto que era solo el reemplazo en la Casa Blanca, debía antes ocuparse de las elecciones de noviembre de 1964.

Lindon B. Johnson
Lindon B. Johnson. Fuente: Wikipedia.

Johnson basó su campaña presidencial en la paz y se presentó ante los electores como el candidato pacifista. Sin embargo, su máscara caería en agosto de 1964.

Las operaciones clandestinas de la CIA

Conscientes de la debilidad de Vietnam del Sur, la CIA y el Pentágono comenzaron en julio de 1962 una serie de operaciones clandestinas con barcos dragaminas, destinadas a recabar información de inteligencia esencial para los survietnamitas.

Los norvietnamitas, conscientes de la presencia de buques de guerra estadounidenses cerca de sus costas, solían enviar los suyos para intimidarlos. Temerosos de que la situación escalase, los estadounidenses decidieron reemplazar los desprotegidos dragaminas por destructores para realizar las mismas misiones, lo que en sí mismo ya constituía una escalada en el conflicto.

Además de las operaciones de inteligencia, la CIA no dudó en desembarcar a los SEAL en la costa norvietnamita para realizar operaciones de sabotaje.

Lo llamaron Plan Operativo 34A o OPLAN 34-Alpha.

Durante dos años, ambas partes se observaron e intimidaron sin llegar nunca a la confrontación directa. Hasta agosto de 1964. En la mañana del 2 de agosto de 1964, al día siguiente de que los comandos del OPLAN asaltaran un transmisor de radio norvietnamita, a Vietnam del Norte se le agotó la paciencia y lanzó sus buques de guerra contra el USS Maddox, que se encontraba realizando una de las misiones de inteligencia a lo largo de la costa de Vietnam del Norte. Tres patrulleras atacaron al destructor norteamericano, resultando en una pequeña batalla naval que la historia conocería como el Incidente del golfo de Tonkín.

Aunque el buque de guerra estadounidense salió casi indemne, la tensión aumentó. Así, dos días después, el USS Maddox volvió a las costas norvietnamitas, pero esta vez lo hizo de noche y con muy mal tiempo. El resultado fue que una tripulación nerviosa y un capitán bajo estrés creyeron ver enemigos donde no los había y respondieron con fuego a señales de radar y sonar que no eran más que la tormenta que arreciaba. El USS Maddox pasó dos horas disparando contra fantasmas.

Si bien el alto mando de la marina sabía que el destructor americano nunca fue atacado por ningún buque enemigo aquella noche, utilizó aquel incidente para justificar la escalada que seguiría.

Operación Rolling Thunder

El presidente Lyndon B. Johnson, en respuesta a estas «agresiones», convocó al Congreso el 7 de agosto para pedir apoyo total para una intervención más directa del gobierno en la guerra, como represalia por «los ataques del gobierno de Hanói».

El Congreso dio su apoyo al presidente en una votación conocida como la Resolución del Golfo de Tonkin y autorizó el bombardeo de Vietnam del Norte.

Aquel fue el momento en que el Comandante en Jefe del Pacífico (CINCPAC) puso sobre la mesa de Johnson un plan que habían estado desarrollado en secreto desde marzo de 1964: una campaña aérea sostenida de ocho semanas, diseñada para intensificarse en tres etapas, con el objetivo de:

  1. reducir el apoyo de Vietnam del Norte a las operaciones comunistas en Laos y Vietnam del Sur,
  2. limitar la capacidad de Vietnam del Norte para emprender acciones directas contra Laos y Vietnam del Sur, y finalmente
  3. menoscabar la capacidad de Vietnam del Norte para continuar siendo un estado industrialmente viable.

Es decir, poner a Hanói de rodillas e impedirle volver a ser una amenaza en el futuro. Los mismos objetivos que Trump y Netanyahu tienen para Irán. Y, al igual que en la actualidad, dicha campaña se planteaba como una operación limitada que no buscaba incrementar la implicación de EE. UU. en el conflicto.

Pasadas las elecciones de noviembre de 1964, se dieron los primeros pasos para poner en marcha el plan. El 13 de febrero de 1965 se aprobó y el 2 de marzo dio inicio la Opeación Rolling Thunder. La batalla aérea más intensa de la guerra fría. EE.UU. desplegó todo su poder aéreo, pero nada salió como estaba planificado (como suele ocurrir). La denodada resistencia norvietnamita y su negativa a rendirse hicieron que la operación de ocho semanas se alargase durante tres años y medio; arrastró a EE. UU. a una guerra en tierra que no quería ni buscaba, y concluyó en noviembre de 1968 con unos 180.000 civiles muertos a consecuencia de las bombas, un Vietnam del Norte aún más determinado a ganar la guerra y a unos EE. UU. metidos de lleno en un conflicto que les costaría más de 58.000 muertos.

Aviones estadounidenses bombardeando Vietnam del Norte
Aviones estadounidenses bombardeando Vietnam del Norte. Fuente: Wikipedia.

Los paralelismos

Los paralelismos entre la Operación Rolling Thunder y la campaña aérea que lleva a cabo EE. UU. e Israel contra Irán me parecen obvios.

1) En ambos casos se inició el bombardeo masivo sin una justificación válida:
  • 2026: Las negociaciones con Irán estaban bien avanzadas y numerosos mandos estadounidenses han reconocido que Irán no representaba una amenaza inmediata.
  • 1964: Vietnam del Norte no hizo nada más que responder a las crecientes agresiones de EE.UU. y, peor aún, este último utilizó un ataque inexistente para justificar la siguiente fase de la escalada.
2) La operación aérea tiene en ambos casos el objetivo de destruir la industria de la nación atacada y ponerla de rodillas para que acepte las condiciones impuestas por EE.UU.

3) Pese al devastador despliegue de fuerza de EE.UU., ni en 1965, ni en 2026, los bombardeos lograron sus objetivos de rendir al enemigo. Muy al contrario, lo envalentonaron más.

4) La repetidas afirmaciones iraníes de que no se rendirán hacen temer que, igual que ocurrió en Vietnam, los bombardeos se alarguen en el tiempo y pasen de unas pocas semanas a varios años.

5) En ambos casos, el futuro presidente de los EE.UU. hizo su campaña presidencial como el líder de la paz, sin embargo tanto Johnson, como Trump, acabaron arrastrando al país a una guerra con un destino incierto.

6) Por último, todo el mundo empieza a darse cuenta de que solo la campaña aérea no servirá para lograr los objetivos y que, al final, habrá que hacer un despliegue en tierra. Igual que sucedió en Vietnam. De hecho, en este momento, 2.500 infantes de marina se dirigen hacia el Golfo Pérsico con todo su equipo de combate. ¿Para qué? No tardaremos en saberlo...

Así pues, parece que EE.UU. se esté embarcando en un nuevo Vietnam sin saberlo. O más bien por querer ignorar las valiosas lecciones que la historia nos deja: no se puede rendir a un enemigo con solo una campaña de bombardeos.

Nota: Este artículo se basa en la información disponible hasta 24/03/2026. Dado que el conflicto está en curso, los detalles pueden evolucionar.

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